Los microempresarios no confían en la Policía Nacional del Perú (PNP) y por eso prefieren manejar dicha situación por sus propias manos. El director de la asociación de emprendedores del Perú y de Mypes Unidas del Perú, Abel Dongo Ramos, comentó que los propietarios de los negocios pequeños gastan cerca del 30 al 40 % de sus ingresos por dar más seguridad a sus establecimientos.
La cantidad monetaria es variable porque existen negocios pequeños (como las bodegas) que reciben ingresos anuales de S/18 mil y -ante los casos de robos y extorsiones- decidieron invertir cerca de S/4 mil en el enrejado de su negocio. Mientras tanto, existen otros comercios de mayor tamaño que contratan un vigilante (al que le deben pagar S/24 mil anuales) y pagar por la instalación de un sistema de cámaras de videovigilancia (valorizado en S/5 mil); dando como resultado un gasto total de S/31 mil anuales.
Por su parte, la economista del Instituto Peruano de Economía (IPE), Stephani Maita, comentó que los niveles de confianza en la PNP han disminuido por la falta de continuidad en las denuncias en la institución policial. Asimismo, destacó que esto genera un daño a la economía arequipeña; tomando en cuenta que un gran sector del movimiento de dinero en la región proviene de los microempresarios.
Asimismo, la economista resaltó que el número de atentados contra los empresarios (incluyendo a los microempresarios) ha ido en aumento. Al punto que -según las cifras del IPE- en 2025 se registraron el cuádruple de extorsiones en comparación al 2019; tomando en cuenta que el año pasado hubo 496 casos denunciados a la PNP, según el observatorio del Ministerio del Interior (Mininter).
SOLUCIONES. Para evitar el incremento de los actos de inseguridad contra los comercios, Dongo Ramos sugirió a la PNP una mayor articulación con los gobiernos locales (municipalidades) y los demás órganos de justicia; como el Ministerio Público y el Poder Judicial (PJ). De esta manera, se obtendría más confianza de la población para el resguardo de la ciudadanía y se reduciría el gasto de las empresas en estos objetos, según Abel Dongo.