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La leyenda viva del fotoperiodismo arequipeño

La cámara de Jorge Esquivel Góngora registró la historia de Arequipa. Es un guardián de la memoria noticiosa regional

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Un joven Jorge Esquivel Góngora fortaleciendo el fotoperiodismo regional.
YANELA HUAMÁN

YANELA HUAMÁN
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Por más de sesenta años, don Jorge Esquivel Góngora, un fotoperiodista arequipeño de 87 años, no solo tomaba fotografías, sino registró la memoria de Arequipa. Su lente fue testigo de tragedias, alegrías y momentos históricos. Entre rollos, químicos para el revelado de fotos y largas jornadas, pasó de ser un administrador, a uno de los fotoperiodistas que marcó la historia, algo que ni en sus sueños de niño imaginó. 

Muchas de sus fotografías dieron la vuelta al mundo y es que más que un fotoperiodista, fue un cronista visual de nuestra historia.

BIOGRAFÍA. Don Jorge Esquivel Góngora (nació en 1939), recuerda con cariño a enero de 1963, cuando vivía en la calle La Merced y decidió buscar empleo en diario Correo y se convirtió en uno de los fundadores. 
A sus 21 años ingresó buscando un puesto en administración, sin embargo, el destino le tenía preparado otro camino. 
“Al medio llegó un fotógrafo alemán, Lebert Wagner, él me cambió la vida al enseñarme a tomar fotografías y montar un laboratorio para revelado de fotos a blanco y negro”, cuenta a Diario Viral. 
Desde entonces, se quedó en este mundo para no dejarlo nunca más.
Recuerda cómo entre rollos, insumos químicos, lentes, hacía magia en el cuarto oscuro para plasmar lo que su ojo acucioso había captado previamente. 

“Nosotros mismos teníamos que hacer todos los líquidos en el laboratorio, el revelado de la película, el activador para que salga la foto, era todo manual. Después ya se hicieron los laboratorios fotográficos con estructura construidas”, recuerda. 

PRIMERA COBERTURA DE NOTICIA. Entre sus añoranzas cuenta su primera cobertura, donde tuvo que cargar una pesada cámara de cinco kilos para acudir pronto a fotografiar un trágico accidente en la avenida Salaverry, donde un niño había fallecido atropellado y a su costado yacía un sacerdote rezando por él. En cada comisión de trabajo creció su interés para convertirse en un fotoperiodista profesional.
Además, recuerda con estima a sus amigos que lo apodaron cariñosamente “El muerto”, por su personalidad reservada.
 
ANÉCDOTAS. Don Jorge, antes de iniciar su carrera en el fotoperiodismo, era un apasionado por las carreras de caballos en el hipódromo de Porongoche. Su pasión y constancia con informar sobre los resultados de carreras equinas hicieron que la institución le pidiera ser su fotógrafo oficial por 40 años. Es ahí que, además de cubrir la información, aprovechaba para apostar, recuerda con humor junto a su esposa, Angélica Zegarra de Esquivel.

“A él le gustaba, paraba en el hipódromo. Inclusive una vez, cuando ya trabajaba de fotoperiodista, se incendió el lugar y como sabían que él paraba allí, llevaba las noticias y como prácticamente era su casa, empezaron a decir se “se quema la casa del muerto”, reveló su esposa entre risas.

SERENATA DE 1996. Es una de las anécdotas que evoca don Jorge junto a su esposa, doña Angelica, donde ambos asistieron ese fatídico 14 de agosto. Aquel día ambos estaban desde un balcón mirando la festividad hasta que empezaron las bombardas, una de ellas terminó por chocar al cable y reventarla, la gente empezó a correr. 

“Yo me quería ir hacia la calle porque pensaba que había espacio, pero él me jalaba y veo el cable y las personas fallecidas, estábamos ahí y salimos del lugar. De repente escucho: ‘voy a ir a traer las máquinas para tomar fotos’. Él quería ir y yo me moría de miedo”, recuerda su esposa. “Tenía que conseguir buenas fotos”, agrega don Jorge Esquivel.

Recuerda que, junto a su inseparable y pesada cámara Rolleiflex, cuando llegó a Imata. El intenso frío, en temporada de lluvias y heladas, hicieron que su compañera se trabara, por lo que tuvo que hacer una fogata para calentarla y que volviera a funcionar. Asimismo, cuenta cómo tuvo que caminar varios kilómetros de arena para cubrir el hundimiento de una barco en Mollendo, al verse derrumbado por el intenso sol fue auxiliado por una pareja de esposos que le brindaron una naranja y agua. 

LA BODA EN EL MISTI. Entre las instantáneas que más recuerda con orgullo se encuentra la boda en el volcán Misti en 1973. Para llegar a la cima hizo un recorrido de dos días. Cuenta que ese día partieron al mediodía, durmieron a mitad del camino (en la ladera) y madrugaron hasta llegar a una cruz, donde la novia se cambió y se desarrolló el matrimonio. Asimismo, acudió a la explosión de dinamita en Congata, el choque de trenes en Imata y más noticias que son hechos históricos que su lente fotografió. 

GRAN SALTO. Fue con el inicio del nuevo milenio que el trabajo del fotoperiodista dio un salto gigantesco. Don Jorge fue uno de los primeros en usar la cámara Minolta cuando laboraba en “Arequipa al Día”. Pese a tomar fotos a color, al igual que su pesada compañera, no tenía la velocidad requerida, por lo que tenía que anticiparse a las jugadas. 

“Cuando tenía que ir al estadio, tenía que tomar antes de que patee el jugador, para que, en la foto, cuando disparaba, la pelota llegue al arco (...) A veces agarraba la foto y a veces no, por eso tenía que contar unos segundos antes, disparar y seguir la trayectoria de la pelota hasta que tomara”, recuerda. 

El fotoperiodismo llevó a don Jorge a conocer los lugares más recónditos de Arequipa, el sur del Perú y conoció a grandes personajes del fútbol como: Pelé, Teófilo Cubillas, Hugo Sotil, entre otros. 
Asimismo, al papa Juan Pablo II, al fallecido escritor arequipeño Mario Vargas Llosa, al entonces príncipe de España, Felipe de Borbón (en 2010), donde fue el único fotógrafo oficial en cubrir su llegada. 

RETIRO. Dejando el trabajo en prensa, pasó a trabajar para el Gobierno Regional de Arequipa (GRA), durante los mandatos de Juan Manuel Guillén Benavides y Yamila Osorio, por 12 años. Don Jorge, además de ganar diferentes concursos regionales, nacionales, fue el expresidente de la Asociación de Fotoperiodistas y Reporteros Gráficos.

Hoy, a sus 87 años, decidió dar un paso al costado y descansar para disfrutar de su familia: su esposa, sus dos hijos y nietos, siempre mantiene su disciplina de seguir informado.  Nos puntualiza: “Cuando el periodismo entra en la sangre, es algo que ya no se puede olvidar,  queda para siempre”.
 

YANELA HUAMÁN

YANELA HUAMÁN

Periodista

Periodista en Diario Viral. Comprometidos con la verdad y la información de Arequipa.

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