Un total de 59 muertes perinatales (muerte de un feto o de un recién nacido) se registraron en Arequipa hasta la semana epidemiológica 22 del 2026, según el boletín epidemiológico semanal n.° 24 de la Gerencia Regional de Salud (Geresa).
Del total, 33 casos (55,9 %) fueron muertes fetales y 26 (44,1 %) muertes neonatales. Además, 42 fallecimientos fueron reportados en establecimientos del Ministerio de Salud (Minsa) y 17 en Essalud.
Si bien la cifra es menor a las 184 muertes perinatales registradas durante todo el 2025, los especialistas precisan que aún no es posible afirmar una reducción, ya que el reporte de este año comprende únicamente hasta la semana epidemiológica 22 y no el periodo anual completo. Sin embargo, el número sigue siendo una señal de alerta, pues en menos de seis meses 59 familias enfrentaron la pérdida de un hijo durante la gestación o en sus primeros días de vida.
El informe también revela que el 87,75 % de las muertes estuvo asociado a afecciones originadas en el período perinatal, como prematuridad, bajo peso al nacer, asfixia durante el parto, infecciones neonatales y otras complicaciones del embarazo. Solo el 15,25 % estuvo relacionado con malformaciones congénitas y anomalías cromosómicas.
Uno de los datos más alarmantes es que dos muertes neonatales fueron catalogadas como evitables, es decir, tras una auditoría clínica, se determinó que probablemente no habrían ocurrido si la madre y el recién nacido recibían atención oportuna y adecuada. Entre las causas se encuentran controles prenatales insuficientes, referencias tardías, falta de especialistas, demora en procedimientos de emergencia y deficiencias durante la atención del parto.
Para la obstetra del hospital Goyeneche, Lizbeth Nieto, muchas complicaciones comienzan cuando las gestantes retrasan su primer control prenatal.
“Muchas mamitas se confían. Creen que un dolor o una molestia es normal y recién acuden al centro de salud. El control debe iniciar desde que la mujer sabe que está embarazada”.
No obstante, la especialista remarca que la responsabilidad no recae únicamente en las madres. También existen limitaciones dentro del sistema de salud que dificultan brindar una atención adecuada.
“Trabajamos con equipos desactualizados. Tenemos camillas de más de 15 años y algunas deben sostenerse con sillas porque ya no están en buenas condiciones”, dijo.
La preocupación aumenta porque 42 de los 59 casos ocurrieron en establecimientos del Minsa, institución que concentra la mayor cantidad de partos y recibe a gestantes con embarazos de alto riesgo derivadas desde toda la región. Sin embargo, Nieto advierte que la referencia al hospital no garantiza un seguimiento especializado.
“La gestante de alto riesgo no solo debe ser derivada. Necesita controles continuos en el hospital y seguimiento permanente por una obstetra”. La especialista sostiene que muchas pacientes regresan únicamente a sus centros de salud y dejan de recibir vigilancia especializada. “No hay un seguimiento reenfocado. La paciente necesita vigilancia constante porque su condición puede cambiar en cualquier momento”, expresó. Asimismo, considera que la prevención debe empezar incluso antes del embarazo.
“La atención debería iniciar entre seis y nueve meses antes de la concepción. Así se identifican enfermedades o factores de riesgo antes de que la mujer quede gestante”.
Las cifras muestran que la mortalidad perinatal sigue siendo uno de los principales retos de la salud pública en Arequipa. Aunque algunos fallecimientos responden a condiciones clínicas inevitables, el propio boletín epidemiológico confirma la existencia de muertes que pudieron prevenirse. Reducir estos casos dependerá tanto del compromiso de las gestantes con sus controles prenatales como del fortalecimiento del sistema de salud, la mejora de la infraestructura hospitalaria y un seguimiento oportuno de los embarazos de alto riesgo.