El panorama político del Perú atraviesa una de sus etapas más críticas y desalentadoras. La postura de los actuales gobernantes nacionales ha sumido el proceso electoral en un clima de profunda incertidumbre y una alarmante falta de confianza por parte del electorado.
En este escenario, muchos candidatos han adoptado un discurso agresivo contra la corrupción, prometiendo incluso enviar a los denominados “caviares” a prisión. Sin embargo, sus propias hojas de vida en la plataforma Voto Informado y las tachas ciudadanas revelan un pasado que contradice sus palabras: sentencias por corrupción, ingresos no declarados y mañas heredadas de la vieja política.
Para el analista político Alberto Cornejo Jarufe, esta situación es el resultado de la pérdida de la militancia, la educación política y la estructura ética de los partidos. Según Cornejo, estas organizaciones dejaron de ser espacios de ideales para convertirse en simples vehículos de negocio donde la campaña electoral se trata como una inversión financiera.
El especialista agregó: “Los candidatos que tienen un discurso de botar a la vieja política y ‘corrupta’, pero son los que tienen un historial más cuestionable, con denuncias y sentencias.
Esto es debido a que los partidos perdieron su estructura que los consolidaba como tales, ahora para los dueños de las organizaciones esto es un negocio... un emprendimiento más y harán de todo para llegar al poder e incluso ocultar datos en su hoja de vida para no perder votos”señaló.
Esta crisis de transparencia se refleja en las cifras del Jurado Nacional de Elecciones (JNE), que ha registrado hasta la fecha 95 tachas presentadas por ciudadanos. De este total, 75 candidatos apelaron y sus casos fueron absueltos, mientras que 20 expedientes aún se encuentran en evaluación, lo que mantiene en vilo la conformación final de las listas presidenciales y parlamentarias.
EVALUACIÓN. Entre los casos más resonantes de la actual contienda destaca la tacha contra el candidato presidencial de Perú Primero, Mario Vizcarra, quien omitió registrar en su hoja de vida una sentencia por corrupción. Un cuestionamiento similar recae sobre Alfonso López Chau, de Ahora Nación, por no incluir información relativa a su paso por prisión durante la década de los 80.
Asimismo, el entorno político ha recordado las declaraciones del humorista Alfredo Benavides sobre Carlos Álvarez (País para Todos). Según Benavides, a pesar del discurso anticorrupción del candidato, sus programas televisivos durante el régimen de Alberto Fujimori habrían sido supervisados por Vladimiro Montesinos.
Ante este complejo escenario, el politólogo Carlos Timaná Kure insta a la población a ejercer un voto mucho más crítico y analítico. Advierte que los ciudadanos no deben dejarse seducir por el carisma, los bailes de campaña o las promesas fáciles contra la inseguridad, sino que deben verificar si el historial del candidato es coherente con su discurso actual.
“Para no caer ante las viejas mañas de los candidatos, el ciudadano debe ser crítico y analista es una labor de todos si queremos un mejor futuro”, enfatizó el politólogo como una recomendación vital para este proceso.
Tanto Cornejo como Timaná coinciden en que la degradación de los partidos políticos ha convertido la elección en un campo de batalla donde la verdad es frecuentemente sacrificada por intereses económicos. Mientras los analistas advierten sobre la naturaleza mercantilista de las actuales candidaturas, la responsabilidad final recae en un electorado que debe aprender a distinguir entre la renovación genuina y el reciclaje de figuras cuestionables que buscan el poder.