El dólar registró en 2025 una de sus caídas más pronunciadas, con una depreciación global del 9.6 % en el índice dólar y un retroceso superior al 10 % frente al sol peruano, llevando el tipo de cambio desde niveles cercanos a S/ 3.75 hasta cerrar el año alrededor de S/ 3.36. Este escenario marcó un giro relevante para las empresas en Perú, obligándolas a revisar estrategias financieras y contables ante una mayor volatilidad cambiaria.
La abogada tributarista Haydee Injante advirtió que la caída del dólar genera impactos directos en los estados financieros, especialmente en empresas con deudas, ingresos u operaciones en moneda extranjera. Señaló que una evaluación oportuna es clave, ya que estas variaciones pueden afectar resultados, provisiones y la lectura real de la situación económica de una compañía.
Desde el punto de vista contable, la depreciación del dólar modifica el valor de activos, pasivos, cuentas por cobrar y obligaciones financieras expresadas en moneda extranjera. Aunque una empresa con deuda en dólares puede reflejar menores pasivos en soles, ello no implica necesariamente una mejora real en su capacidad de pago, pudiendo generar distorsiones en indicadores como rentabilidad, liquidez y patrimonio.
Asimismo, las diferencias de cambio derivadas de la baja del dólar se registran como ingresos o gastos, impactando la utilidad neta del periodo y la base imponible de ciertos tributos. Esta situación obliga a ajustar presupuestos, proyecciones y cierres contables con mayor frecuencia, reforzando los procesos de control interno para evitar decisiones empresariales basadas en cifras distorsionadas.
En un contexto internacional donde el dólar también perdió terreno frente al euro y la libra, las previsiones para 2026 apuntan a una estabilización o leve volatilidad del tipo de cambio en Perú, sin retornar a los niveles altos de 2023-2024. Ello mantiene la atención sobre la gestión del riesgo cambiario y consolida a la contabilidad como una herramienta estratégica para anticipar riesgos y sostener decisiones alineadas con la realidad económica y fiscal.