Durante reuniones técnicas y de coordinación, ambas instituciones coincidieron en que el proceso organizativo avanza de forma sostenida, cumpliendo los estándares internacionales exigidos para un evento de esta magnitud. Entre los puntos destacados figuran la evaluación de infraestructuras, el fortalecimiento del sistema deportivo nacional y la articulación con diferentes niveles del Estado.
Desde Panam Sports se resaltó la experiencia previa de Lima como anfitriona en 2019, considerada una de las mejores ediciones en la historia de los Juegos Panamericanos, lo que sirve como base para encarar el nuevo reto. En esa línea, el IPD reafirmó su compromiso de replicar y superar esos estándares, apostando por instalaciones modernas y una organización eficiente.
Asimismo, se informó que ya se vienen ejecutando acciones vinculadas a la mejora y adecuación de recintos deportivos, así como al desarrollo de programas de preparación para atletas, con miras a que Perú no solo sea un buen anfitrión, sino también protagonista en el medallero.
El trabajo articulado incluye además aspectos logísticos, financieros y operativos, fundamentales para garantizar el éxito del evento. La coordinación con federaciones deportivas, autoridades locales y organismos internacionales forma parte de una hoja de ruta que busca minimizar riesgos y optimizar recursos.
Con estos avances, Lima 2027 empieza a tomar forma como un proyecto país que apunta a consolidar el posicionamiento del Perú en el escenario deportivo internacional.
El reto está en marcha y el mensaje es claro: el país no solo quiere volver a organizar unos Juegos Panamericanos, sino demostrar que puede hacerlo aún mejor que antes.