Cultura

Pedro Paulet: el genio arequipeño

Su genialidad fue tan grande que inspiró a la NASA que aprovechó los proyectos del intelectual como avances en la construcción de motores de cohetes, además tuvo una resaltante trayectoria como diplomático en diversos países del mundo.

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ORLANDO CÁCERES

ORLANDO CÁCERES
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Pedro Paulet Mostajo es considerado uno de los padres de la aeronáutica moderna y fue genio nacido en Tiabaya. 

Su brillantez fue tan impresionante que desde Arequipa se convirtió en un visionario que dedicó su vida a elaborar  proyectos de máquinas capaces de desafiar los límites de su tiempo, con investigaciones que alcanzaron los motores, los combustibles y los sistemas de propulsión que décadas después serían fundamentales para la exploración espacial.

El historiador José Ballón Cusirramos destaca que los aportes de Paulet no se limitaron a la construcción de motores. 

Entre sus principales avances figura el desarrollo, en 1889, de un combustible capaz de llevar consigo el oxígeno necesario para mantener la combustión en el espacio. 

Este principio fue empleado posteriormente en sistemas de la NASA, como los programas Apolo y Challenger, y se convirtió en uno de los antecedentes de los motores utilizados en aviones y cohetes, aunque con posteriores modificaciones.

Paulet nació en Arequipa en 1874 y es recordado como uno de los emblemáticos vecinos de Tiabaya, distrito reconocido por sus áreas verdes y su gastronomía tradicional. 

Sin embargo, Ballón Cusirramos señala una particularidad sobre su lugar de nacimiento: cuando Paulet se convirtió en diplomático, solicitó su partida y el documento consignaba la calle San Francisco. Así se alimentó la versión que el documento habría sido emitido tiempo después de su llegada al mundo.

Su espíritu innovador también quedó plasmado en el diseño del avión torpedo, concebido en 1902. La propuesta contemplaba un sistema de propulsión mediante jets o cohetes ubicados en la cola y las alas, un concepto adelantado a su época y planteado un año antes de que los hermanos Wright realizaran, en 1903, sus históricos vuelos con aeronaves impulsadas por hélices.

VISIONARIO. Las ideas de Paulet no quedaron encerradas en sus propios experimentos. Según Ballón Cusirramos, sus investigaciones despertaron el interés de otros arequipeños que comenzaron a explorar el entonces naciente mundo de la aeronáutica. En Tiabaya y Tingo se realizaron experimentos con aviones tripulados y no tripulados, planeadores y aeronaves con motor. 

Entre quienes siguieron ese camino estuvieron el teniente Máximo Lagos, impulsor del primer campo aéreo de Arequipa, y Alejandro Cervantes, quien realizó pruebas con aviones no tripulados con la ayuda de un carpintero. Muchos de estos proyectos surgieron después de que sus protagonistas conocieran los avances de Paulet publicados en revistas.

El arequipeño también llevó su talento al servicio diplomático. Entre 1899 y 1902 fue cónsul del Perú en París, Francia, y entre 1902 y 1905 desempeñó el mismo cargo en Amberes, Bélgica. Años después continuó representando al país en otras naciones, mientras mantenía su interés por la ciencia y la tecnología.

Entre 1904 y 1911 dirigió la Escuela de Artes y Oficios de Lima, institución que posteriormente daría origen a la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI). Desde allí impulsó la enseñanza relacionada con los motores de aviación y contribuyó a formar una generación interesada en las nuevas posibilidades de la ingeniería. 

También recibió el reconocimiento de pilotos de su época, entre ellos, Jorge Chávez, cuyos récords en Europa fueron destacados por Paulet meses antes de su histórico cruce de los Alpes. El reconocimiento llegó a las páginas del diario El Comercio y por el mismo el Congreso de la República reconoció posteriormente al recordado aviador.

APOYO. Pero el hombre que imaginaba máquinas capaces de vencer la gravedad no encontró en su propio país el respaldo que necesitaba. 

Ballón Cusirramos sostiene que el Ejecutivo nacional apoyó escasamente sus investigaciones y que sus experimentos solo en contadas ocasiones recibieron financiamiento estatal. Incluso cuando Paulet se desempeñaba como funcionario de la embajada peruana en Buenos Aires, Argentina, la falta de recursos habría dificultado su permanencia y continuidad profesional.

Pedro Paulet murió en Buenos Aires en 1945, lejos de la tierra donde comenzó a imaginar un futuro que parecía imposible. 

Sin embargo, sus ideas sobrevivieron a su época: mientras otros apenas comenzaban a pensar en conquistar el cielo, el arequipeño ya había puesto la mirada mucho más arriba, hacia un espacio donde el hombre todavía tardaría décadas en llegar.
 

ORLANDO CÁCERES

ORLANDO CÁCERES

Periodista

Periodista en Diario Viral. Comprometidos con la verdad y la información de Arequipa.

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