Escribe: Sarko Medina Hinojosa.
Escritor y divulgador científico, Daniel Salvo, presenta nueva edición de “El primer peruano en el espacio” con Pandemonium Editorial.
Daniel, tu libro regresa once años después con Pandemonium. ¿Algún cambio encontrarán sus lectores? Además de la nueva portada de Luis Bravo, incluye dos textos introductorios: uno de José Güich Rodríguez, académico y escritor fantástico, autor del seminal libro de cuentos “Año Sabático”; y el otro de César Santivañez, escritor también y figura emergente del fantástico, además de responsable de la edición en español de la revista “Future Fiction”. Dos textos de lujo, que agradezco enormemente.
Empezaste con “Ciencia Ficción Perú” en 2002. ¿Cuánto cambió el género desde entonces? Los cambios han sido tremendos, acelerados por el propio devenir tecnológico. El surgimiento de la internet me permitió publicar “Ciencia Ficción Perú” como una página web divulgativa del género. La época actual, basada en redes, convierte esos formatos en obsoletos, lamentablemente. En el ámbito literario, pasamos de una actitud vergonzante respecto a leer o escribir literatura de género, a un momento en el cual ya existen editoriales dedicadas por entero al fantástico, como Pandemonium Editorial. Se reeditan clásicos extranjeros (Asimov, Bradbury) en ediciones de lujo, a diferencia del pasado, cuando estos autores eran conocidos solo por iniciados. Otro cambio muy importante es el surgimiento de autoras y autores de género en Hispanoamérica que no reniegan del género.
Formas parte de Qhipa Pacha. ¿Qué es imaginar el futuro desde lo andino? Casi todos los aficionados a la ciencia ficción tenemos como primeras lecturas a autores anglosajones, quienes obviamente imaginaron el futuro desde sus propios referentes e idiosincrasia. En algún momento, considero que hubo una visión reduccionista no solo para la ciencia ficción, sino para todo: cultura, economía, costumbres. Todo tendría que ser de una manera en el futuro, sino, no era “el futuro”. Pero con el paso del tiempo, vemos que el futuro no es ni puede ser igual para todos, y esa constatación influye incluso en el modo de hacer ficción. Así, lo “andino” deja de ser un elemento exótico o algo que debe superarse para alcanzar el “futuro único” que se planteó anteriormente, para convertirse en algo radical, en un eje en torno al cual gira todo. Desde las playas se ven a simple vista las estribaciones de la cordillera de los Andes, ¿cómo imaginar un futuro sin ellos? En ese sentido, se puede crear un tipo de ciencia ficción muy sorprendente.
Pasaste de divulgar ciencia ficción a escribirla. ¿Qué diferencia hay entre ambos oficios? Divulgar es divertido y exigente a la vez. “Ciencia Ficción Perú” pretendía dar a conocer un poco el contenido de autores que podrían interesar a los lectores de ciencia ficción como yo, que además fungí de investigador al intentar conocer la “historia de la ciencia ficción peruana”, desde sus antecedentes hasta el presente. Pero con el tiempo, entendí que tenía muchos límites, en el sentido que, como aficionado, tenía más entusiasmo que precisión.