A poco tiempo del inicio de la temporada de lluvias intensas y la culminación de gestión del gobernador Rohel Sánchez, la prevención en Arequipa sigue “en evaluación”. El Gobierno Regional de Arequipa (GRA) aún mantiene sin ejecutar 35 fichas técnicas de emergencia presentadas por municipios locales, las cuales suman S/33.6 millones, habiendo priorizado únicamente 20 para intervención.
El propio gerente de Gestión del Riesgo de Desastres, José Carrera Paulette, admitió que el trámite requiere al menos dos meses de anticipación (convocatoria-ejecución-pagos). Debido a esta grave falta de tiempo, la entidad no recibirá nuevas fichas desde la primera semana de noviembre.
“Llegamos a tener 75 fichas, ahora tenemos 35 fichas de intervención, tenemos también que apoyar a las 173 fichas que identificó la Autoridad Nacional del Agua (ANA), las cuales el Ministerio de Vivienda y el Ministerio de Desarrollo Agrario las vinieron trabajando en Arequipa”, mencionó.
bomba de tiempo. A esto se suma la irresponsabilidad de alcales. De las 148 fichas trabajadas desde febrero con S/6.8 millones en maquinaria y 178 000 galones de combustible, existen municipalidades que no rinden cuentas desde 2024 ni subsanan observaciones, hecho que según normativa ya no deberían recibir apoyo por parte del GRA.
“Por el poco tiempo que nos queda (gestión Sánchez) solo se trabajará en limpieza y descolmatación, ya no alcanza para hacer otro tipo de trabajos. Muchos alcaldes también lo hacen por hacer las fichas y demoran en subsanar”, mencionó.
FALTA DINERO. La falta de capacidad de gasto propia obligó al GRA a emitir el oficio n.º 578-2026 a la Presidencia de Consejo de Ministros (PCM), admitiendo que no cuenta con disponibilidad presupuestal y reclamando una asignación adicional de S/110.8 millones para poder financiar las acciones mínimas frente al fenómeno El Niño.
La entidad proyecta un requerimiento total de S/117.1 millones entre 2026 y 2027 solo para emergencias locales, además de un plan a largo plazo de S/323.9 millones. Si no se lograra consolidar el presupuesto y ejecutar las metas, se dejaría una “bomba de tiempo” para la siguiente gestión regional.