La Contraloría encendió las alertas en la Universidad Nacional de San Agustín (UNSA) tras realizar un informe donde detectó problemas en el almacen donde operan los sistemas informáticos de la institución. Las observaciones apuntan tanto al estado físico del centro de datos como a la falta de actualización de los protocolos para enfrentar posibles fallas tecnológicas.
Durante una inspección realizada el pasado 2 de junio, los auditores encontraron que el ambiente donde funcionan los servidores tiene el piso con exceso de polvo y paredes húmedas y deterioradas, factores que afectan el funcionamiento de los equipos que sostienen plataformas y servicios digitales utilizados por estudiantes, docentes y personal administrativo.
El informe también revela que la universidad trabaja un plan de contingencia tecnológica aprobado en 2021 y, desde entonces, no es actualizado. Esto ocurre pese a que las normas los obligan a mejorarlo cada año para evitar riesgos y necesidades.
Para la Contraloría, esta situación podría dificultar la respuesta de la universidad ante una emergencia informática. La preocupación aumenta porque la UNSA enfrentó recientemente una interrupción de sus sistemas, paralizando servicios académicos y administrativos.
Ante este escenario, el órgano de control recomendó a las autoridades universitarias tomar acciones inmediatas para mejorar las condiciones del centro de datos y fortalecer las medidas de prevención. El objetivo es evitar nuevas fallas y garantizar que los servicios digitales funcionen de manera continua y segura para toda la comunidad universitaria.