Ricardo Espinoza es un varón de 67 años que afirmó haber sido vecino del recordado santo popular Víctor Apaza. El adulto mayor aseguró que fue lamentable su muerte porque fue víctima de la injusticia al condenarlo a fusilamiento.
“Él (Víctor Apaza) era un hombre inocente. La justicia no lo trató como merecía. Pero existe un Dios que hará que las cosas sean justas”, expresó.
Espinoza identificó a Apaza como una persona que siempre buscaba velar por las personas que menos tenían y -además- era un ser humano que detestaba las injusticias.
Víctor Apaza Quispe -ejecutado el 17 de septiembre de 1971- fue el último civil en recibir la pena de muerte en el Perú. Aunque fue condenado por el asesinato de su pareja y mantuvo su inocencia hasta el final, su tumba en el cementerio La Apacheta se convirtió con los años en un concurrido santuario donde los fieles lo veneran como un santo popular.
Espinoza resaltó que él vivía en Alto Selva Alegre, mientras que Apaza residía en Miraflores.
Cabe señalar que Espinoza formó parte de las múltiples personas que llegaron al cementerio La Apacheta para conmemorar la tumba de Apaza. Otros ciudadanos llegaron -incluso- a pedirle deseos debido a las múltiples creencias en su figura.