Hay liderazgos que no se fabrican. Nacen en los hospitales públicos, crecen en barrios marcados por la adversidad y se templan escuchando más de lo que se habla, siempre en búsqueda de justicia. Es el caso de Marleny Arminta Valencia, consejera regional por Arequipa y actual postulante al Congreso, construyó su liderazgo desde una historia personal marcada por la adversidad, la formación académica y más de veinticinco años de experiencia en el sector público y privado.
Nació en el Hospital Honorio Delgado de Arequipa y creció en Paucarpata, distrito donde la humildad, el esfuerzo cotidiano y la defensa de la dignidad forman parte de su vida diaria.
Su etapa escolar transcurrió en el Colegio Padre Damián, donde interiorizó el valor del orden y la constancia. En 1985 culminó sus estudios secundarios e ingresó libremente a la Universidad Nacional de San Agustín (UNSA).
Eligió la carrera de Contabilidad, convencida de la importancia de la responsabilidad y la transparencia. Con el tiempo, comprendió que detrás de cada cifra existen personas, historias e infancias vulnerables.
Esa mirada la llevó a formarse en Psicología Clínica Educativa Infantil y Adolescencial en la misma casa de estudios, fortaleciendo su enfoque sobre el desarrollo humano, la niñez y la adolescencia.
Posteriormente cursó una maestría en Auditoría y Gestión Tributaria, un doctorado en Ciencias Empresariales y especializaciones en Auditoría Financiera, Auditoría Gubernamental y en la Escuela de Control de la Contraloría General de la República.
SU MATERNIDAD Y SU FE. La maternidad marcó un punto decisivo en su vida personal. Tras diagnósticos médicos adversos, peregrinó durante tres años al santuario de la Virgen de Chapi, experiencia que reconoce como determinante para convertirse en madre de dos hijos.
Con más de 25 años de experiencia en el sector público y privado, Marleny Arminta afirma que llegó a una conclusión firme. Arequipa no vive en justicia, convive con la desesperanza. No vive en dignidad, enfrenta un trato desigual.
Esa realidad exige cambios profundos y personas dispuestas a escuchar y luchar sin miedo, pues el conocimiento pierde sentido cuando no se pone al servicio de la sociedad.
Desde su labor como consejera regional, enfrentó limitaciones estructurales como la falta de movilidad para fiscalización, utilizando recursos propios ante la disponibilidad intermitente de solo cuatro vehículos para catorce consejeros.
De cara a los desafíos actuales, plantea la implementación efectiva de iniciativas en salud y educación, y tras la oficialización de su candidatura por el Jurado Nacional de Elecciones, solicitó licencia al Consejo Regional, pedido que será debatido el 15 de enero.
“Esta oportunidad es para ampliar mi capacidad de servicio con mayor impacto, mayor alcance y mayor firmeza. Arequipa lo merece”, puntualizó Marleny Arminta.