Arequipa

100 años del maestro que enseñó al país

Everardo Zapata Santillana nació el 15 de agosto de 1926 y celebra con su amada Arequipa. Revolucionó la educación y demostró que leer es sencillo con "Coquito".

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DIARIO VIRAL

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e un siglo, Arequipa vio nacer a uno de sus hijos predilectos que hizo historia tras marcar generaciones con su obra emblemática y revolucionaria: “Coquito”. El gran Everardo Zapata Santillana, el maestro amauta de Arequipa y el Perú, transformó los malos métodos de enseñanza en las aulas, en un universo de aprendizaje sencillo con su voz, dibujos y libro delgado de páginas amarillas. Mientras la Ciudad Blanca celebra su 486.° aniversario de fundación, este 15 de agosto este gran maestro y padre arequipeño cumple 100 años.
“Ya pronto, quizás tenga que descansar, sin embargo, me quedo satisfecho, ya que cualquiera va a poder aprender a leer con Coquito, ya no será difícil”, reflexiona el gran maestro en un entrevista concedida a Diario Viral.

HISTORIA. Mientras que en el Perú la educación en la década de 1950 se concentraba en las ciudades, en las zonas rurales era todo un desafío, casi un privilegio. 
Arequipa vería nacer a un personaje que cambiaría la historia de América Latina. En el distrito de Cocachacra (Islay), el 15 de agosto de 1926 nació Everardo Zapata Santillana, quien desde temprana edad enfrentó la vida solo; así lo contó el maestro. 
“Hubo una epidemia de viruela y mucha gente se iba. Mi madre se vino a Arequipa, pero le fue peor porque acá se contagió y se me fue temprano. Y mi padre ya tenía a su esposa. Cuando me vine acá, tuve que vivir con una de mis tías, pero a los dos o tres meses, también se contagió, no se salvó y me dejó huérfano temprano”, relata.
Don Everardo no gozó de una buena economía debido a que las tías que lo cuidaban se desempeñaban como costureras, no tenían recursos, sin embargo, su talento era innato. Su inteligencia y buenas calificaciones lo llevaron a acceder a becas del Estado que le permitieron destacar entre sus compañeros y continuar con sus estudios. 
“Yo estudié en el Muñoz Nájar. Cuando pasé a secundaria ingresé con beca. Siempre sacaba buenas notas y era el primero de la clase en primaria. Competía con los alumnos de tercero y cuarto año en matemáticas”, cuenta.
Desde su corta edad, Everardo Zapata mostró su talento buscando nuevas propuestas de aprendizaje; sin embargo, estas iniciativas no eran tomadas en cuenta. Si bien, con el paso del tiempo se desempeñó como sastre y obrero, su destino ya estaba escrito, las aulas, pupitres y pizarrones lo esperaban. 
“Me gustaba corregir la manera en cómo enseñaban. En matemáticas inventé una tabla, pero nadie decía nada, era un mocoso metiéndose a cosas de grandes. Un día, un profesor pasó por la sastrería y me dijo: ¿Qué haces tú acá?. Ya estoy trabajando, respondí. No, tú no naciste para ser obrero, tienes que ser profesional; hoy es el último día de inscripción para los que quieren ser maestros; serás maestro, después estudias y con lo que ganes podrás hacer lo que quieras”, relata.

RETO. Tras ingresar como maestro de educación primaria y a sus 24 años, recibió el encargo del gobierno regional de crear una escuela en uno de los pueblos más alejados de Arequipa: Punta de Bombón. En este lugar observó dificultades y carencias del sistema educativo. Cansado y frustrado de ver jalados y repetidos, tras años de trabajo en escuelas rurales, rompió los esquemas tradicionales de la enseñanza y propuso un nuevo método que busque enseñar a leer y despertar el interés de los niños, dando vida a “Coquito”.
“Estaba de moda leer con métodos ingleses o argentinos, pero no eran métodos. Nosotros tenemos un idioma transparente porque se lee como se escribe. Yo estudié francés y me ayudó mucho para creer que de verdad el castellano es diferente. Yo enseño primero las vocales, porque son la base de la formación de palabras; enseguida enseño palabras, primero de su mundo como: mamá, papá, nene”, aclaró. 
Tras tener el libro culminado entre sus manos y que cambiaría a América Latina, solo había una incógnita, el nombre. No fue hasta una noche donde soñó con un niño que sentía era su hijo y se llamaba Coquito. Tras despertar, agarró su obra y la bautizó mientras se encontraba en el lavador de su habitación de un maestro soltero. 

DIFICULTADES. Sus sueños e inspiraciones para Coquito eran altos, sin embargo, las trabas para cumplirlas no se hicieron esperar. Una de ellas, fue el rechazo del financiamiento de una imprenta en Arequipa; esto, lejos de que lo detuviera, hicieron que Zapata Santillana fuera aún más persistente hasta lograr la publicación de su libro en 1955. 
“Hablé con el gerente de una de las mejores imprentas de Arequipa y para correrme me dijo que por lo menos necesitaba 20 mil dólares. Le dije, ya regreso pero no volví hasta el año siguiente. Al año siguiente un señor Supo me buscó y preguntó: ¿Cuántos libros haría? Yo pensaba de 20 mil para arriba, porque si hay 300 000 niños que cada año aprenden a leer en el Perú, ¿por qué no puedo enseñar al 10 %, o sea, 30 mil? Conversamos y me dijo: tú pones el libro, yo pongo el papel y la inversión”, recuerda. 

RECONOCIMIENTOS. La respuesta fue inmediata, “Coquito” ganó popularidad entre maestros y padres de familia a nivel nacional. Su impacto trascendió fronteras, llegando a diversos rincones de América Latina. Su vocación lo llevó a recibir grandes distinciones como Patrimonio Cultural de la Nación y de la Unesco a Coquito. En su amada Arequipa Everardo Zapata tiene un colegio con su nombre, está incorporado en la galería de Arequipeños Ilustres, lleva monumentos, entre muchos otros. Y ahora, está a punto de lanzar su película autobiográfica en las salas de cine, a nivel nacional, desde este 26 de noviembre.
Este 15 de agosto la Ciudad Blanca no solo celebra su fundación, celebra a uno de sus hijos más ilustres: el maestro que nos enseñó a todos a deletrear “Arequipa”.

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Periodista en Diario Viral. Comprometidos con la verdad y la información de Arequipa.

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